Tal como lo indiqué antes de este último FDS, varias cosas cambiarían; ahora estamos viviendo estos cambios.
Por un lado, haré cambios en la coordinación.
Pediré a algunos de los coordinadores que dejen su cargo, por razones que no necesariamente tienen que ver con desempeño, si no que con tiempos, con ciclos. Como esto es un servicio, si a alguno se le pide dejar de hacerlo no hay más que aceptarlo, sin reparos, sin sentimientos negativos, sin amurramientos. Debe haber el máximo de madurez para entender, pues eso es parte del crecimiento humano y espiritual: aceptar sin tener ninguna otra reacción.
Sería muy feo que hubiera alguna actitud negativa, de algún modo hablaría mal del tiempo que sirvieron, de lo que dieron, del como se entregaron también las cosas. Espero de corazón, que con una altura de miras excepcional, muestren quienes tengan que dejar de servir acá, lo aprendido en cada cosa que digan o hagan, no puedo esperar otra actitud.
Quienes dejen de servir en la coordinación no pierden tampoco un estatus, solo cambian un rol y pasan a ser parte de la familia sin una responsabilidad mayor, la que entregaron durante un largo periodo y que todos agradecemos por lo que esto ha significado en cuento a tiempo y preocupación. Quien crea que pierde un estatus, un grado mayor que el resto de la familia, está muy equivocado.
En cuanto a todos los integrantes de la familia que lleven más de dos ciclos participando, es decir, dos FDS entregados; deben entregar una carta solicitando la posibilidad de seguir siendo parte del equipo.
Esta solicitud, tiene relación con que haya un real interés por participar de la familia, sumando responsabilidad, compromiso, coherencia y actitud respecto los valores, obligaciones y exigencias de EJE. Por ello, es que como indiqué el FDS recién pasado, habrá algunos de los integrantes que no seguirán en la familia, pues han cumplido un ciclo.
Este cumplimiento de ciclo tiene que ver con el como los veo yo, deben entender que ninguna decisión tiene que ver con circunstancias antojadizas, en las que yo establezca parámetros arbitrarios para decir quien sigue y quien no. Entiendan es cada uno de ustedes, con sus distintas actitudes, quien define si están o no en condiciones de seguir caminado dentro de la familia; es decir, cada uno es plenamente responsable de acuerdo a sus actos, de continuar o terminar su ciclo. También sería feo echar culpas o buscar excusas en los demás, claramente, han sido ustedes con su actitud, quien ha decidido seguir o concluir esta camino.
Es siempre de esperar que muestren un completo compromiso, un apego irrestricto a las reglas y normas, una actitud positiva, pro activa y respetuosa con nuestros valores. Quien no las ha cumplido, pues no está creciendo como debía y obviamente o tal vez, se deba a que ya terminó de avanzar en este caminar, pero en ningún caso se debe a una determinación arbitraria del asesor. Espero con confianza que los que no sigan, entiendan que lo que dejaron de entregar por propia decisión, es lo que marca el final de este caminar.
No puede ser que alguien venga a justificar su salida, en que poco menos que se le ha vulnerado el derecho a estar aquí, pues es falso. Cada uno de ustedes ha vivido un Encuentro profundo con Dios y es en base a ello, yo trato de ver si han crecido o no en esa línea. Si no han logrado crecer o establecer una actitud en el tiempo que están dentro de la familia EJE, no es un tema por el que alguno de los coordinadores o yo, seamos responsables; son solamente ustedes, uno a uno y cada uno, quienes han escrito su propia historia dentro de esta familia con sus actos.
Si alguien cree que perdió la posibilidad de estar cerca de Dios o de que se le cierran las puertas a algo que les hacía bien, deberán observar en plenitud sus acciones y crecer, conscientemente, respecto lo que hicieron o no y madurar con el aprendizaje de entender, que fueron solamente ustedes y cada uno también, los responsables de esta salida, sin responsabilizar a otros de su propia, finalmente, determinación.
Creo que en vez de decir, “aquí me hicieron esto” o “lo otro”; o “ellos”, “las personas dicen y hacen esto conmigo”, es momento para dentro de cada uno, buscar las respuestas que contesten esa gran duda, de por qué ustedes dejan de caminar en este lugar. Es mas fácil claro, echar la culpa, responsabilizar a otros… pero de verdad, no es lo correcto chiquillos.
Bien, por ahora vamos a dejar todo en manos de Dios. Yo tengo confianza en que crecerán con esto que sucede, que crecerán con esto que han vivido y que entenderán, que cada cosa que les fue entregada en nuestra familia, era una piedra para cuidar y no para patear, si es tarde para darse cuenta, crezcan y entiendan, sin justificar, que son plenamente responsables.
El papi René

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