Nuestra familia está a punto de desaparecer 2
Queridos chiquillos;
Como tantas veces escribo esa frase para iniciar un post, cosa que ya hace harto tiempo no hago. Esta vez si, con una misión totalmente distinta a las anteriores, pues claramente, todo ha cambiado de manera considerable.
Quiero que sepas que aun mantengo la ilusión de que mis mensajes puedas leerlos, de lo contrario estaría escribiendo solo como catarsis, que aunque me ayuda, no es lo único que quiero hacer.
Por eso si lees, si recibes el mensaje, si lo entiendes, e incluso si no, te ruego que comentes, que escribas algo en el espacio que, más abajo de estas líneas, existe para ello, porque así sabré que mi post te ha llegado y más aun, te rogaría también que puedas avisarle a otros que conoces para que también lo lean y que comenten. Esta será la última serie de latosas palabras que te haré leer, puesto que el fin de este blog está cerca en lo que a nuevos post se refiere.
Hoy me referiré a la situación en la que estamos en Eje Salesianos San Ramón.
Nuestra familia está a punto de desaparecer, para dar paso a una nueva y renovada familia.
Imaginen por un momento lo que yo...
Toda esa energía que vivíamos será ahora vivida por otros chiquillos. Ese espacio, ese tiempo de tardes de domingo en el audiovisual, será ahora de otros jóvenes que tal vez no conocemos ni conozcamos. Esas lindas bienvenidas de sábado a la mañana, serán realizadas por otros, mientras nuestras voces se perderán en el vacío del recuerdo, en un salón parroquial que ya no nos verá reír, cantar, ni emocionar como antes. Gran cosa por cierto, porque a todos ustedes les tocó vivir estos momentos y en estos espacios. Para alguno ha sido bien aprovechado y para otros no tanto, pero tuvimos una oportunidad y la vivimos, y por ende, pasó y ahora hay que enfrentar nuevas. Toda esta perspectiva no es con un fin envidioso, EN ABSOLUTO, si no que para dimensionar que ya no hay más, simplemente.
Al igual que nuestra existencia en el mundo, cuando estemos muertos, habrá otros viviendo en nuestros espacios, en nuestras calles, en cada lugar que vivimos ahora, habrá otros, por lo que no hay ni habrá problemas en que a otros les toque vivir las rizas, las alegrías y las emociones que eje nos ha brindado durante tanto tiempo; pero creo que todo podría haber sido más lindo, mas tierno, mas cuidado.
Es verdad, evolucionar está en los más básicos y complejos conceptos de nuestra existencia y no es para nada negativo. Evolucionamos de una mezcla química a un ser biológico; de un feto a un bebé; y de guagua a niño, joven y adulto. Tal vez esta sea la marca que pone fin a una etapa que comenzamos a vivir y, sin dramatizar, este sea el dato importante para marcarla.
En mi caso algo distinto, evolucionaré a ser un "despedido" o un "despreciado", pues hasta ahora nadie ha tenido la gentileza de decirme que ya no se requieren mis servicios pastorales. Creo que Andrés Pizarro será el más contento, pues podrá enfrentarse a una convocatoria nueva que no le conoce y que probablemente caerá rendida ante su locuacidad vacía. Hasta ahora, lo único que él no había podido hacer era mostrarse en su "cargo" con ustedes, mis hijos de Eje, porque nunca quise que su afán de tan solo figurar, se consagrara en nuestra familia.
El punto es que como había dicho hace ya unos meses, Fr. Nelson Jopia se haría cargo de Eje, que yo pensé serían ustedes mismos, para empezar otra etapa de esta familia de jóvenes activados y remecidos por la pasión y el amor a Dios, iluminados por el Espíritu Santo y el apego a un Jesús nada de discriminador... y así será, solo que con la diferencia de que ustedes no estarán.
Lo penca de este punto es que Fr. Nelson, no cumplió algo que habíamos acordado y que sellamos de mano apretada y mirando nuestros ojos. Yo haría un llamado de jóvenes, participaríamos en una estructura nueva, distinta al año anterior y él, sería el encargado de apoyar y participar de esta. Yo solamente acompañaría.
Llegado el momento, los jóvenes que respondieron al llamado que hice, se presentaron a Fr. Nelson, fueron aceptados y motivados a ocupar la parroquia. En verdad fue solo eso, ocupar la parroquia. Después de algunas semanas en las que hubo reuniones y otras en las que no, se les comunica, por un enviado, que ya no hay más Eje pues se ha organizado un fin de semana para el fin de este mes, sin ellos y para empezar de cero.
Pues, ¿dónde quedó el apoyo del padre asesor; cuando ocupó el espacio para participar en estas reuniones aportando sus ideas, igual que el año pasado; donde quedó la presencia de un "enviado de Don Bosco" en las juntas de ustedes? No las hubo, nunca las hubo, nunca estuvo, nunca fue. No hubo nada de esto, ni hay, ni habrá... y bueno, con este comunicado tan poco tierno, tan san ramonino, la familia que formamos y en la que participamos, se acabó. Y no hay envidia, lo juro; está bien que haya nuevos cabros, nuevos asesores, pero siento que hay como una sistematización de la poca bola para que ustedes, yo me sentía fuera desde marzo, salieran y no me gusta, no tiene nada que ver con lo que de los salesianos, me enseñaron de chico.
Así es como entonces este sábado, iremos coordinadores y yo, como asesor, a sacar las cosas de nuestra familia Eje de los estantes; para que otros tengan la fuerza y el espacio de ocupar los lugares que dejaremos vacíos.
Yo siempre quise irme bien, activo, agradecido de haber participado de esta tarea durante casi cinco años; pero me voy chato, aburrido, frustrado y con algo de sangre en el ojo; con la sensación de haber sido pasado a llevar por alguien que, nuevamente, me hace sentir defraudado en el sentido de haber esperado algo, que por razones que ya no importa saber, no cumplió.
Esa sensación de frustración tiene que ver con el padre Fr. Nelson, quien ni siquiera recibe mis e mail, ni mis comunicaciones de Facebook, lo que hace remecerme en cuanto a que en esas actitudes, que estoy seguro justificaría y explicaría latamente si habláramos, no tienen que ver con un cura, con un salesiano, con un asesor de pastoral. Por todo esto es que me siento exonerado como los cabros de las capillas... pues hubiera sido distinto si él, hubiera tenido la genialidad de notificarme qué y por qué, pero el silencio y esa implícita situación de normalidad, quiebra toda lógica. Yo creo haber actuado siempre con mucho criterio "de la autoridad" y respeto, mostrándome siempre dispuesto a todo, y en especial, si se trataba de un nuevo cura que llegaba a mi parroquia, procurando no pasar a llevar a nadie, presentándome personalmente y a mis objetivos y formas de trabajo en cuanto me era posible. Pero él señor cura no lo hizo así. Simplemente me ha ignorado.
Creo que bien pudimos haber hecho de este momento uno simple, tranquilo, amistoso, comunitario, con chicos dándole la bienvenida a otros y yo, entregando mi cargo en un fin de semana, como la muestra del nacimiento de un nuevo rumbo.
Yo esperaba esto de salir bien como una posibilidad cierta, porque es obvio que quienes trabajamos en una comunidad que ha sido fundamentada en el amor, en el respeto, cuidemos que nadie salga herido de nada, que a nadie se le pase a llevar, que nadie se sienta con la verdad como bandera de “lucha”, que nadie por nada, se sienta mal. Si alguien ha querido lo contrario, no he sido yo; o si alguien no ha cuidado todos los detalles, tampoco he sido yo.
Bueno, seguiremos estando comunicados para describir otros temas y situaciones a la hora del adiós...
René Fuenzalida Espinosa
Asesor laico
Familia Eje Salesianos San Ramón
