Queridos chiquillos;
Varios de ustedes partieron de mi vista en algún momento, a algunos fui yo mismo quien les hizo ausentarse de mi lado y hoy me arrepiento de haberlo hecho así. Tengo algunas posibilidades de verlos, que me permiten saber como están, aunque hay algunos que no están más...
La partida del Mauro es un aviso cruel y retorcido de que tenemos que ocupar mejor el tiempo junto a los que queremos, apreciamos y también, con los que no queremos tanto. Vivimos tan compenetrados en nuestras cosas, responsabilidades, obligaciones, en la pega, en los carretes y en todo lo que hacemos, que olvidamos lo esencial que es acompañarnos unos a otros. Qué terrible es verlos a todos ustedes en circunstancias desgraciadas, pero que obviamente son también una muestra de aprecio, en este caso, por este negro que nos dejó a todos.
Todos sabemos que los amigos, y hasta los conocidos, están para acompañarse en las buenas y en las malas, especialmente en los momentos de dificultad, de sentirse solos y de falta de claridad. Pues, este terrible aviso es una posibilidad que creo, debemos recoger todos para hacer algo y para así retribuir el cariño que tenemos para con el Mauro.
La muerte es un proceso normal y parte de la vida, pero algunas partidas duelen y provocan mayor sufrimiento que otras. La muerte de un adulto enfermo, es de algún modo un descanso. La familia de alguien que ha padecido una grave enfermedad con sufrimiento, también quiere ver a su ser querido partir, para poder vivir una vida más tranquila, sin la ansiedad y la intranquilidad que implica ver como alguien se apaga de a poco; también quieren descansar ellos.
Pero cuando muere alguien joven, sano y que más encima se provocó la muerte, la situación y apreciación de la partida es otra. No he dejado de pensar en cada uno de ustedes, que amaron y compartieron mucho más con el Mauro que yo, y de verdad que no se como aguantan esta partida. Yo, ayer en su velorio, estaba destrozado, no podía entender que un cabro bueno, como dije, haya estado muerto, depositado en un féretro... si tenía toda la vida por delante, con un niño a quien cuidar y una familia y amigos, que lo querían tanto. Pero bueno, queridos chiquillos, él se fue no más y ahora debe estar tomado de la mano del Señor, sin ninguna duda.
Por eso recojo de esta situación mi responsabilidad para con ustedes y quiero invitarlos a todos, pero como hecho concreto, a que nos reunamos, como dijo el Jano Vergara ayer, una vez al mes al menos por ejemplo; para charlar, para vernos, para conversar y reflexionar de la vida; no para hablar trivialidades, si no que profundizar en como estamos, cada uno en su lugar, viviendo la vida... Así, desde mi perspectiva y responsabilidad, podré acompañarles mejor y evitar que se sientan solos, tristes, desamparados, y quieran hacer algo con lo que todos suframos. A mi también me será lindo poder compartir mis cosas y que ustedes me den otras perspectivas.
Básicamente se trata entonces de que, cada uno, pueda participar de una reunión en la parroquia, en el salón parroquial por ejemplo, y podamos hablar de la vida de cada uno, de cómo nos sentimos, de cómo estamos, de qué queremos, de qué nos falta y podamos, con el recuerdo del Mauro, hacer comunidad.
Si quieres, por favor, inscríbete y di con eso que se puede contar contigo. Si son hartos, podemos hacer la "comunidad del Mauro", y tener con su recuerdo una acción en vida, que lo mantenga frente a nosotros como un angelito.
Qué dices entonces?, yo te extiendo esta invitación para que si quieres, la aceptes; y también para que sumes a todos los que quieras.
El único requisito será querer compartir un pedacito de tu vida y escuchar con el corazón.
Saludos.
René Fuenzalida E.