A vista y paciencia de todo el mundo
Justo cuando la iglesia tiene en sus planes salir a la calle a recuperar a los fieles perdidos, visitar las casas que están cerca de sus edificaciones, para conquistar la fe de estas familias; nuestra parroquia se da el gusto de hacer todo lo contrario a vista y paciencia de todos los que contemplan: directivos, fieles, laicos comprometidos, dirigentes, todos.
¿Qué pasa que esto puede ocurrir sin ninguna contraposición?, ¿qué pasa que esto es aceptado de manera implícita por todos los estamentos?, ¿qué pasa que nos damos el gusto de participar de esta razia, sin hacer nada en pos de lo que realmente corresponde?
El postulado de la iglesia siempre ha sido abrir las puertas a la comunidad, acoger y acompañar. La congregación Salesiana en tanto, ha agregado a estos postulados la razón de su existencia: preocuparse más de acompañar a los jóvenes y niños pobres, necesitados, sin exclusión de ningún tipo.
Entonces, ¿donde está la recomendación que dice que en una comunidad Salesiana, los jóvenes pueden ser excluidos por ser viejos; por tener hijos fuera del matrimonio; por tener malas costumbres a la subjetiva vista de algunos adultos de la comunidad; por ser malos ejemplos y elementos, al momento de preparar a niños y otros jóvenes, en la realización de sus sacramentos; o por usar el pelo largo o muy corto, o por cualquier razón subjetiva, arbitraria y antojadiza que “el pastor”, acoge como razón de ser para limpiar la comunidad de estos?.
El que un cura salesiano, reverendo padre, fray o la denominación que se de; ocupe este tipo de artimañas para justificar su razia, le hace simplemente mostrar la incapacidad de manejo pastoral que tiene; su negación implícita a los botos que un día, juró asumir como razón de ser; carencia de valores cristianos, salesianos y de iglesia, pues excluye en vez de acoger, juzga en vez de entender y exime en vez de apoyar. Este tipo de artimañas para sacar gente de un servicio pastoral, no es más que eso, una artimaña, pero profundamente es la imposibilidad para pensar siquiera, en ser un cura que acompaña, acoge y es parte de esta iglesia de Dios, que en Cristo jamás defendió argucias para excluir.
El que nuestra parroquia y las capillas, hoy estén sin jóvenes, no es una buena propuesta de futuro si no que por el contrario, es un feo favor al objetivo de la misión del año 2010; a las propuestas que en el MJS y en la congregación se hacen para retomar el carisma y el proyecto Salesiano; y obviamente, para el servicio, malo o bueno, que un grupo de personas desinteresadas, hizo sin ni un solo objetivo negativo durante mucho tiempo.
No puede ser que este momento sin jóvenes en la parroquia y en las capillas, sea considerado una transición; no puede ser que esta soledad en sus patios y salas, que tenían a mas de cien jóvenes interactuando semanalmente en actividades, sea considerado algo positivo, una limpieza o algo por el estilo. Que no haya jóvenes es una vergüenza, un descriterio, una mancha en la historia de cualquier sacerdote que se precie de ser joven y para los jóvenes. Desde ninguna perspectiva, esto que ha sucedido, puede ser considerado positivo, simplemente porque no lo es y porque es responsabilidad del desatino y de valores que para nada tienen que ver con el Señor, con Jesús y menos, con Don Bosco.
Lo peor de todo, es que hemos sido testigos y partícipes de esta razia y no hemos dicho ni hecho nada, por el contrario, hemos exhibido una pasmosa tranquilidad, mientras a algunos de nuestros hermanos se las ha criticado, juzgado sin defensa y a otros, simplemente, se les ha ignorado sistemáticamente. Todo esto ha ocurrido en nuestra comunidad, y nadie ha dicho nada.
Es cierto, tal vez esto pueda parecer una exageración, pero de acuerdo a los antecedentes y situaciones vividas, yo creo que no; pues cada una de las descripciones que hago, las he visto y he sido de algún modo parte de esto que a vista y paciencia ocurrió y sigue ocurriendo.
Es increíble que en nuestra comunidad haya más jóvenes exonerados que partícipes; es increíble que en nuestra comunidad, para poder participar, haya que cumplir con cierto “perfil”, decir siempre que si, ser humilde, estar en extremo de acuerdo con el cura a cargo y por ningún motivo, caerle en desgracia pues la salida sería lo último que quedaría por hacer.
Es una pena, pero todo esto que escribo lo siente cada uno de los que han sido exonerados, y como los sentimientos no tienen moral, si no que tan solo son sentimientos, se hacen una letra en este texto y un llamado a la conciencia de quienes corresponda. En particular yo no me siento exonerado, pero si ignorado y no tan solo ignorado, si no que sistemáticamente ignorado, algo así como que, tener esa actitud, ha sido lo más simple y fácil para sacarme del camino y evitar que yo moleste. Por eso que tan solo escribo, sin molestar.
Es una pena que los jóvenes de la parroquia sean pocos y que en el ambiente haya esa implícita idea de que son lo mejor, que son lo mejor que pudo haber ocurrido, que son como lo más rescatado en relación a lo que había y que por ende, los que hubo y ya no están, eran un cacho. Que pena pues por todos los que hubo; pero creo prudente decir que para el Señor no son malos ni negativos, solo les faltó haber tenido el tino de un cura con la capacidad de amar y de acompañarlos para haberlos hecho, no a su idea arbitraria, si no que para ser mejores cabros, ser más participativos y amigos del Jesús representado en el cura, como tantos que se han jugado por los jóvenes en vez de excluirlos.
Esperemos que la paradoja se acabe con el nacimiento de Jesús, para que nazca en todos la intención y acción de acoger en vez de excluir; de acompañar en vez de alejar; de comprender en vez de criticar y de cumplir lo que, como lógica, cada uno en su rol debe cumplir.
Feliz Navidad a todos, en especial a Nelson Jopia.
René Fuenzalida Espinosa

La flaka dijo
Mi querido René:
Por supuesto tienes toda la razón, muchos de nuestros nombres, están ahí en tu reflexión, sin necesidad de ser escritos, muchos de nuestros sentimientos también están, con la única diferencia de que yo si me siento excluida, pero más triste que eso, me siento decepcionada, de una comunidad que me acogió y me vió crecer, para luego y por miedo al "Pastor", me dió vuelta la espalda y me crucificó junto a mi amor y a mi hijo, sin importar nada.
Deberías publicar esto en un espacio más visto, en Facebook por ejemplo, no buscando vitrina, pero si llamando a la opinión, pues estoy segura que son muchos los que opinamos igual, y les gustaría decir algo más.
Este Sacerdote, tiene la costumbre de ignorarte cuando lo que tú dices no es de su agrado, así funciona él, pero siempre es bueno, mostrar la verdad tal como es....
Te keremos siempre
4 Enero 2010 | 07:22 PM